“Ser la Elegida no es un honor. Es una sentencia de muerte.”
Hay profecías que liberan. Y hay profecías que encadenan. La de Gold hace lo segundo.
Gold vive en los bordes de un bosque de araucarias milenarias, lejos de la guerra que devora el norte del mundo. Su vida es tranquila, enraizada en la naturaleza, guiada por valores que no negocia con nadie. Pero cuando una criatura mágica herida llega hasta ella —un ser que solo se aparece ante los Elegidos— todo lo que Gold construyó para mantenerse al margen comienza a derrumbarse. Una marca aparece en su piel. Una anciana en las cimas de los Andes le revela la verdad: su sangre no es ordinaria. Nunca lo fue. Y hay facciones enteras dispuestas a matar —o a morir— por poseerla.
En un mundo construido sobre los paisajes transformados de Chile —la Patagonia de dragones de niebla, el Atacama de espíritus solares, el Pacífico de bestias abisales— Gold deberá atravesar tierras imposibles, forjar alianzas inesperadas y enfrentarse a una guerra que no pidió. Porque ser el arma de una profecía es una cosa. Decidir si esa arma se dobla o se rompe... eso es otra. Y esa decisión solo le pertenece a ella.