La mayoría de tu sufrimiento viene de confundir quién eres con lo que piensas.
Hay una parte de ti que observa tus pensamientos. Esa parte no es tus pensamientos. Cuando aprendes a distinguirlas, el ruido mental baja y la claridad sube.
La Luz y el Sistema presenta un framework nacido del barro — no de un retiro espiritual ni de una formación académica, sino de cientos de horas de autoexploración brutal. Un «sistema operativo» mental con tres partes (el analizador, el niño emocional, el ejecutor) y una «Luz» que los observa. Para personas que piensan demasiado, entienden sus patrones y no logran cambiarlos.