“Hay personas que nacen con los pies apuntando al poniente, como si supieran que la luz más hermosa solo aparece cuando todo está a punto de oscurecerse.”
Hay personas que nacen con los pies apuntando al poniente, como si supieran que la luz más hermosa solo aparece cuando todo está a punto de oscurecerse.
Esta es la historia de Alma, una niña que guardaba recibos en una caja de zapatos porque creía que así el mundo le debía menos a su padre. Que bailaba antes de saber caminar bien y que, cuando su cuerpo le dijo que no podía más, encontró la manera de seguir moviéndose por dentro. Que transformaba cualquier cuarto vacío en un lugar donde daban ganas de quedarse. Que encendía inciensos porque creía que el humo podía limpiar lo que las palabras no alcanzaban.
Desde los recreos solitarios de la infancia hasta la intensidad del primer amor, desde el dolor crónico que le arrebató la danza hasta los mil emprendimientos que intentó con la terquedad de quien se niega a rendirse, esta novela acompaña a Alma en su búsqueda de un lugar en el mundo — entre el dolor y la belleza, los fracasos y los comienzos, los animales rescatados y los atardeceres que nunca dejó de mirar.
Una historia sobre crecer, romperse, cuidar lo que otros abandonan, y descubrir que los ponientes no son finales sino el lugar donde la luz aprende a nacer de nuevo.